Los que hicieron la película  

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Antecedentes El director La obra literaria La música

Los antecedentes de la película

En «El tercer hombre» se da la segunda colaboración entre el escritor Graham Greene y el director Carol Reed. La primera película, Ídolo caído (Fallen Idol, 1948) había sido un éxito de público y crítica. Hasta cierto punto, parecía lógico que el productor Alexander Korda contactase de nuevo con Greene y con Reed para la realización de una película basada en la situación de la Viena ocupada de postguerra, dividida en cuatro zonas, una controlada por cada sector aliado, y con un control conjunto del centro de la ciudad. Greene escribió para Alexander Korda una novela cuyo desarrollo en forma de relato por Greene fue la génesis del guión que en la propia Viena fueron desarrollando el escritor junto a Carol Reed. Como el propio Greene escribió: «En realidad la película es mejor que el relato porque en este caso es el relato en su forma más acabada».

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El director: Carol Reed

Carol Reed (1906-1976) es un realizador británico. Tras una época de gran prestigio, basado principalmente en el éxito de Larga es la noche (1947) y de El tercer hombre (1949), su reputación se vio desmerecida por las películas de su última etapa, una lista que incluye, no obstante, éxitos internacionales como Trapecio (1956), Nuestro hombre en La Habana (1959), La agonía y el éxtasis (1965) y el musical Oliver (1968), obra de gran mérito en su género. Por otra parte la crítica más reciente, o bien ha ignorado sus admirables logros de los años cuarenta o lo ha encasillado dentro de ese «academicismo» que los ingleses saben hacer muy bien. En última instancia, se suele ver en Carol Reed un tributario de los intereses de Graham Greene, que fue su soporte literario en sus obras más justamente famosas. Ninguna de esas posturas es justa, o por lo menos no lo es en lo que respecta a unas obras que, en revisiones actuales, continúan conservando el vigor expresivo que las hizo famosas. Al mismo tiempo, sus atributos estéticos explican la fama de que gozaron en su día, y no es difícil comprender la admiración de la crítica ante una estética que, como mínimo, podríamos calificar de neoexpresionista. Ganó el Oscar de 1968 a la mejor dirección por Oliver. Había sido nominado en 1949 por El ídolo caído, y en 1950 por El tercer hombre.

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Carol Reed, director de El tercer hombre, es el realizador que ha adaptado más novelas de Graham Greene. El escritor británico tuvo serias desavenencias con el director por los cambios realizados a su guión, sobre todo en el final. Con el tiempo reconoció que el hoy desaparecido cineasta inglés fue el mejor adaptador de su obra literaria (El ídolo caído y Nuestro hombre en La Habana). Y sobre todo, al final de la película, altera su sentido moral, suscitando el enojo de Greene, que rompió toda su relación con el realizador. En efecto, en el guión, a raíz del largo travelling que presenta a Anna volviendo del cementerio donde acaban de enterrar a Harry, Holly le espera, ella se acerca y se van juntos. "Así es la vida. Los hombres y las mujeres terminan por irse juntos", comenta Greene. “No siempre", replica Reed, que se limitó a obrar a su antojo: Alida Valli pasaría ante Holly, erguida sin mirarlo siquiera, confiriendo así a la escena una magnitud cuya belleza reconoció Greene más tarde. Reed completaba así el riguroso retrato de Antígona.

El tercer hombre y su director fueron denostados por la crítica de su tiempo. Georges Sadoul calificó su puesta en escena de «grandilocuente y ampulosa», el crítico del New York Times Bosley Crowther lo rechazaba con el siguiente juicio: «Película sin realidad social, ni significación; una intriga basada en el mercado negro carece del menor interés; esta película no pasa de ser un melodrama lleno de artificios». Opinión de los especialistas que sería desmentida por el público de la época, aparte del gran premio en Cannes.

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La obra literaria. El tercer hombre, de Grahan Green

Grahan Greene nació en Berkhammsted, Hertfordshire, Inglaterra, en 1904. Se le considera uno de los escritores más importantes del siglo XX, cuya obra se caracteriza por expresar preocupaciones humanistas frente al panorama pesimista del siglo.

Entre sus novelas destacan: “Orient-Express”, primera entre sus muchas obras llevadas a la pantalla, “Agente confidencial”, “El poder y la gloria”, “El revés de la trama” y “El cónsul honorario”.

Tras estudiar en Oxford comenzó dedicándose al periodismo y llegó a ser subdirector de The Times durante tres años. Su nombre está vinculado a películas como El tercer hombre o El factor humano, basadas en narraciones salidas de su pluma.

Greene fue un viajero tenaz, además de un hombre obsesionado por los problemas y las dudas morales y espirituales a que da lugar el siglo XX. Convertido al catolicismo desde 1926, sus personajes protagonizan toda suerte de peripecias políticas, aventureras, exóticas, historias de espionaje, pero si al comienzo esto le sirve para la indagación psicológica y moral de los individuos concretos, más tarde, sobre todo con la Guerra Fría, se concentra en la crítica de la sociedad creada por las potencias occidentales, la injusticia, la barbarie y la deshumanización. “El tercer hombre” es casi la inauguración de un género: el de quienes se debaten en medio del reparto del mundo y de los destinos humanos entre dos fuerzas igualmente inicuas y destructoras, debate en el que el elemento clave será la determinación de si existe o no, y en qué medida en medio de tanto horror, el libre albedrío de las personas individuales.

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Antón Karas. La música

La melodía de Harry y la música total de la película El tercer Hombre se ha mantenido por su calidad artística y su belleza y de hecho, en 1950 este tema fuese un hit-parade en los programas musicales de radio británicos y norteamericanos.

Un gran sector del público asocia la película a la peculiar y bellísima melodía que arranca ya en los títulos de crédito, superpuestos sobre la filmación de las cuerdas de la cítara que desgrana la melodía mientras pasan los rótulos. Sin embargo, la función y las características de la melodía de Karas y de todo el conjunto instrumental de El tercer hombre trascienden en importancia a otras melodías que han servido para reconocer otras películas.

En El tercer Hombre la melodía posee una relación total con el argumento y sus personajes, formando parte en el mismo lenguaje cinematográfico, ya sea por su forma de introducirse, su cadencia, su reiteración o su ritmo. El riesgo lo sufrió el propio director, que conoció al citarista griego Anton Karas en un cabaret de Viena y le propuso la música de su película, en la primera y única vez que el músico colaboró con el cine.

La melodía con la que comienza la película se va incorporando al personaje central de El tercer hombre, interpretado por Orson Welles, que no aparece físicamente hasta el último tercio. La música se va asociando con él, cada vez que se le nombra, o cuando se está en alguno de los lugares en los que ha vivido o cuando, por fin, aparece.

El resto del film la música va acompañando, como un personaje más a todo el argumento, entrando y saliendo, haciéndose sentir, alegrando o entristeciendo, en todos los momentos argumentales, la música de fondo de la cítara continúa siendo la base de acompañamiento de las pesquisas de Lime. La música ya estaba prevista en el guión inicial de Graham Greene.

Antón Karas, el tercer hombre. José A. lópez Silva

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© Enrique Martínez-Salanova Sánchez

 

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